Si leéis nuestro blog a menudo podéis comprobar que en ocasiones se encuentran consultas con problemas de platos de ducha a los que les sale el agua. Cómo este tema es muy genérico vamos a ir contemplando las diferentes opciones y las soluciones que existen para que no se salga el agua del plato de ducha.
La válvula recibe más agua de la que puede absorber
No es un problema habitual, podríamos decir que es un problema que ocurre de forma esporádica pero ocurre. Aquí la clave es que la válvula no es capaz de recoger todo el agua que lanza el conjunto de ducha al mismo tiempo, por lo tanto, se acaba acumulando hasta el punto que se acaba saliendo el agua del plato de ducha. Las válvulas más comunes que existen en el mercado bien sea la de ducha2 o la de Viega o Solfless son capaces de absorber un caudal de 30-35 litros por minuto. Aunque a simple vista os parezcan pocos, ya os decimos que son muchos litros, para que os hagáis una idea en una ducha normal se consumen unos 30-40 litros, por lo tanto, sería como si en apenas dos minutos la válvula tiene que recoger el agua de toda la ducha. Cabe destacar que este dato es muy relativo, ya que hay personas que se duchan en apenas 4-5 minutos y consumen unos 6-8 litros al minuto y hay personas que se exceden hasta los 10-12 minutos y consumen unos 80-100 litros. Read More →
En primer lugar tenéis que saber que la masa de los platos se compone de resinas naturales y cargas minerales, esta composición se formula normalmente con un 30 o 40% de resina y un 70 o 60% de cargas, dependiendo del fabricante ponen unas cargas u otras y unas resinas u otras. Aquí el punto más importante de la fabricación del plato en cuestión está en el tipo de materiales que se utilice, ya que si el fabricante de platos de resina utiliza unas buenas resinas y cargas minerales y el proceso de fabricación ha sido el adecuado el plato durará mucho tiempo, sin embargo sino se utilizan buenos materiales y el proceso de producción no ha sido el adecuado es probable que no dure ni cinco años.
Poco a poco los
El auténtico buen diseño no es solo el aspecto externo de un producto, sino su funcionalidad, cómo responde al uso que se pretende de él a la hora de concebirlo y fabricarlo.